domingo, enero 15, 2006

Buscando en el baul de los recuerdos


Ultimamente he leido varios blogs que me han fascinado. Cuentan de forma muy amena y directa experiencias en primera persona y disfruto mucho leyéndolos. Animado por este hecho me he decidido a aportar mi pequeño grano de arena, a tener mi pequeño hueco en la red desde el que contar mis vivencias personales.
Este blog ira dedicado principalmente a mi pasión entre las pasiónes: la bicicleta, aunque no dejaré de lado otro tipo de aficiones que copan mi tiempo libre.

Para empezar me gustaria contaros cuando nace esta pasión, de donde me viene esta afición por las dos ruedas y los pedales. Por ello creo que es conveniente echar la vista atras y rebuscar un poco en la memoria, a ver que es lo que dicen los recuerdos.

Como para todos los crios pequeños el hecho de que en mi primera comunión me regalaran una bicicleta fue algo realmente importante. Por aquel entonces me pareció un regalo inmenso, un regalo de los de verdad, un señor regalo vamos. Una flamante Bh california de bmx fue mi primera bicicleta si no tenemos en cuenta una bh roja con la que supuestamente aprendi a pedalear y que vagamente recuerdo. Con ella llegaron las primeras pedaladas, las carreras con los chicos del barrio alrededor de la manzana y algo que recuerdo con especial cariño; las primeras "rutas". Nuestra rutilla favorita consistia en ir hasta un santuario que se situaba a unos 9km de la ciudad. Eran 9km de carretera con un par de desvios y que culminaban en una subida de un par de kilometros donde teniamos nuestros piques personales. Aunque lo queramos negar eran rutas en toda regla, de las de mochila a la espalda con el bocata dentro, aunque fueran con una bmx!!
La cosa se empezó a poner seria y aprovechando que justo pegaba el boom del mtb alla por el año 92, hice lo indecible para conseguir que mi madre me comprara una. Las revistas de mtb que me pasaba mi primo envenenaban mi cabeza, la bike, mas tarde solobici, la difunta btt... Solia ir a verle a las competiciones de downhill, por aquel entonces tener una horquilla de suspensión ya era un lujo y un signo de distinción. No conseguimos arañar mas que para una bh top line, que fue la bici con la que me introduje en el mundo del mtb.
Las rutas empezaron a ser por la montaña o por carretera como buenamente podiamos. Teniamos 13 años y solia salir con un par de compañeros del colegio y algun que otro chico del barrio. Soliamos frecuentar la zona de armentia, donde actualmente se celebran las 24h. de vitoria, ya que por aquel entonces vivia alli. Recuerdo que lo que más nos gustaba eran las rutas con charcos y barro, acababamos marrones hasta las orejas y luego ibamos al rio a limpiar la bici para poder entrar en casa!! Tambien me vienen a la cabeza un par de batallas perdidos en el monte en pleno invierno con nieve hasta las rodillas, o algun que otro dia de autospot debido a averias mecanicas. Solo nos importaba montar y montar aunque ibamos hechos unos quinquis. No habia pasta para mucho más, algo de ropa y un casco, un flamante bell image. Menos mal que heredaba cosas de mi primo, que seguia compitiendo en dh, carretera y ciclocross.

Los cambios suntour de la bh no hacian mas que petar, al igual que las bielas, los cantilever... las reparaciones eran el pan nuestro de cada dia. El tendero de mi pueblo se forraba con nosotros y es que aquellas bicis no estaban hechas para el trato que les dabamos. Harto de estos problemas y picado de ver a mi primo con la flaca decidi probarlo. No se que pasó con la top line pero me las arregle para que un verano mi madre se gastará 60mil pesetas de las de antes en una miguel mari lasa de carretera. Esta misma tarde he pasado por delante de la tienda en la que la compre. Que nostalgia.
La cosa es que le empecé a dar a tope a la flaca. Tendría 14 años aproximadamente. Solia salir en verano por el pueblo y en invierno con un par de colegas del colegio que les iba el tema. Soliamos darle mucho y recuerdo como estuve a punto de meterme en un equipo para competir ya que me decian que iba bastante bien para mi edad. Me queda la pena de no haberlo hecho, cualquiera sabe lo que seria ahora de nosotros no? Disfrute mucho con aquella bicicleta y aprendi a sufrir cuando mi primo me llevaba a subir puertazos como elgueta o urkiola. Y yo con 15 años y el 39 x 23... si andaba el doble que ahora!!!
Total que me empezó a entrar otra vez la fiebre del mtb asi que no se como me las arregle para que al cumplir los 16 mi madre me regalara una grisley mega 10!!

La cosa mejoró bastante y empezamos con rutas con más kilometraje, marchas, etc. Bueno, mi primera marcha fue con 13 años y con la top line!! Me compré el casco el dia anterior porque era obligatorio. Con la grisley empezamos a tomarnos el mtb algo más en serio. Solia salir con un par de amigos de bilbao. Fuimos consiguiendo cosillas poco a poco; cuentakilometros, pedales automaticos, horquilla de suspensión... Cada componente nuevo era una batalla y un sin fin de dias de ahorro. Con esta bicicleta conoci muchos de los senderos y caminos que frecuento habitualmente. Disfrutamos mucho en esa epoca, tanto que la flaca empezó a estar en un lugar secundario hasta que decidi deshacerme de ella porque solo usaba la gorda. Recuerdo q con el dinero me compre una minicadena. Cosas de venir de familia obrera.
Pasaron dos maravillosos años de mtb y con el comienzo de la universidad los dias de bicicleta empezarón a descender de la misma manera que aumentaban los dias de fiestas, colegas, chicas y todos esos intereses que tienen unas hormonas de 18 años en ebullición. Transcurrieron 5 años de universidad en los que la bici se tuvo que conformar con dos o tres tristes salidas anuales mientras daba rienda suelta a otras aficiones que copaban mi interes en aquellos momentos. Pero bueno, queramos o no, hay cosas que permanecen grabadas en nuestra memoria. Están ahi, y solo necesitan un pequeño mecanismo que las active y resurjan de nuevo con fuerza, como si estuvieran grabadas en tu destino y tarde o temprano te tuvieras que dar de bruces con ellas en tu camino. Asi ocurrió con la bicicleta que seguia colgada en mi balcón. La veia casi a diario y no le daba la mayor importancia, solo me lamentaba de haberla disfrutado tanto y de tenerla ahi abandonada como un trasto viejo. Un buen dia de hace tres años se volvio a cruzar en mi mirada y decidio darme otra oportunidad. Desde entonces no hago más que acordarme de aquel dia en el que me sentí feliz y ridiculo a la vez, pero esto ya os lo contaré en otra ocasión, que al fin y al cabo hoy solo prentedia echar una ojeada en la memoria y desempolvar un poco de mi historia biker.